Cuando éramos pequeños no existían los músculos. Los abdominales,
los dorsales, los pectorales, son un invento de la sociedad y de la
cultura de la imágen. Por este motivo los actores de cine tenían
que aguantar la repiración y meter mucho el estómago para simular
que estaban muy cachas. Especialmente si tenían que hacer un
papel de romano, de galán o de guaperas piscinero. Al aguantar
la repiración la caja torácica se expandía y hacía las veces de
musculatura. A muchos nos engañaron. Cuántos de nosotros,
incautos televidentes, no nos quedamos impresionados, ellas por
admiración concupiscente y ellos por envidia, con aquellas escenas
de redoble de tambor real o metafórico, en las que estos impostores
hercúleos se despojaban de su camisa para mostrar un torso carente
de tono muscular, sin ningún relieve, con una gruesa capa de tejido
adiposo mal repartida, pero eso sí, con una inmensa caja torácica
expandida que ocupaba toda la pantalla y que no dejaba lugar a
dudas de que nos encontrábamos ante un semidios forzudo e icono
sexual de masas. En esa época no proliferaba la comida baja en grasa
ni el entrenamiento de musculación específico. La expansión de la
caja torácica creó un genotipo propio que dio lugar a la aparición de
individuos nacidos de serie con esta afortunada característica. He aquí
algunos ejemplos paradigmáticos:
CHARLTON HESTON
Ejemplo de nuestros héroes con gran caja torácica. Este actor
encandiló a mujeres de varias generaciones. Judah Ben-Hur fue
a buen seguro la interpretación que le llevó al olimpo de las
cajas torácicas. Su grasa abdominal quedaba disimulada por
un excelente movimiento de contracción, que practicaba entre
rodaje y rodaje.
WILLIAM HOLDEN
Otro afamado galán con menos dotes interpretativas pero con similar
perímetro torácico. Este actor de segunda fila nos regaló en "Picnic"
la imágen de su torso desnudo saltándose la censura de la época.
¿Creen ustedes que la Columbia hubiese elegido a James Stewart
o a Gary Cooper, indudablemente mejores actores, para este papel?
Fue un rumor muy extendido en Hollywood que en el casting se probó
a una docena de actores y se midió minuciosamente el perímetro de
sus cajas torácicas. El elegido fue Holden y se comentó que Henry
Fonda abandonó el casting tremendamente contrariado.
JOHNNY WEISSMULLER
Fue campeón olímpico de natación, obviamente antes del uso
masivo en deporte de los esteroides anabolizantes, dato
irrefutable a tenor de su escasa definición muscular en
la zona abdominal. Sus cualidades como nadador le valieron
para interpretar en varias películas a Tarzán de los monos,
y sentía una insana envidia a Chita por sus dotes
interpretativas.
KIRK DOUGLAS
Su legendaria interpretación del Espartaco de Stanley kubrick
logró despistar a varias generaciones de espectadores que en su
gran mayoría no repararon nunca en que nuestro héroe escondía
su prominente abdómen de modo que incluso podíamos ver con
nitidez sus poderosas costillas flotantes. Tanto metía tripa este
excelso actor que en los rodajes de algunas escenas largas llegaba
a producirse una fisura en las costillas semifijas, pero a cambio
mantenía una salud gástrica digna del yogui más avezado debido
al masaje intestinal que se lleva a cabo.
ROBERT MITCHUM
Uno de los pioneros. Este actor se caraterizaba por poseer una
tremenda cara de tortuga y participó en excelsas películas. Su
caja torácica era de una magnitud tal que inundaba la pantalla por
completo, de modo que no necesitaba mover los músculos faciales
para actuar. Para Mitchum meter tripa no era ningún
inconveniente en los rodajes pues llevaba toda la vida haciéndolo
en su vida privada. Tan sólo Jean Simmons en "Cara de ángel"
reparó en que era poseedor de una hiperbólica tripa cervecera
y por este motivo fue vetada en sucesivos filmes por nuestro
falaz galán.
DAVID HASSELHOFF
Sin duda el más abyecto. A pesar de ser número uno en Alemania
(sí, han leído bien) su carrera como cantante fue accidentada.
Como actor su desmesurada fama sólo era superada por su
egolatría. Visionar los movimientos fluctuantes de su grasa
corporal en cámara superlenta fue un martirio. Su secreto
era poner cara de guapo y meter tripa.
BERTIN OSBORNE
Nuestro referente de la Epaña cañí. Son innegables sus simétricos
rasgos faciales y sus ojos verdes, sin embargo varias generaciones
de amas de casa y de abuelas destacaron como su mejor atributo
lo alto que era. Sus 194 cm y su torax voluminoso, acompañados
de unas largas y finas piernas nos daban como resultado un
aspirante a galán cachas con un tejido graso que pedía a gritos
un chequeo médico. Este prospecto de jugador de baloncesto
se quedó en un cantante cursi, actor abyecto y presentador
chabacano de programas para personas con pequeñas
tumoraciones cerebrales. Le encumbró su célebre
frase: "el no ya lo llevas".